martes, 2 de enero de 2018

Feliz año nuevo...


Cada vez que comienza un nuevo año
eres la primera
que pasea por mi recuerdo.
Ya van 4 años
y en tu pecho sigo queriendo descansar.

Siempre me gustó escribir y cantar,
era algo que solo tú sabías.
Recuerdo aquella vez que me pediste
que te escribiera algo bonito, 
y me quedé pensando
en que nunca conseguiría
todas las palabras del mundo
para describir lo que eres para mí.
Cuánto pude aprender contigo,
y qué poco tiempo tuve.
Lo sé,
porque cuando recuerdo tus consejos incondicionales,
tu maravillosa memoria para contar historias,
el olor a chimenea dentro de casa
o tus manos cada vez
menos fuertes y tersas,
las cuales nunca llegaron a perder
esa forma tan peculiar
de acariciarme la cara, 
mi pecho se invade de lágrimas.

Recuerdo casi como un milagro tu voz.
Muchas veces callada,
pero mujer tormenta de miradas y sonrisas.
Mujer sabia y mujer joven
para sus noventa y...
La casa
está tan vacía ahora...
pero he de decirte
que todos estamos bien.

Sé que nunca te terminaste de ir,
y donde quiera que estés,
ahí sigues tú, moviendo tus hilos,
porque parte de las cosas buenas que me han pasado
siempre fue por ello.


Mírame,
dicen que he crecido,
pero yo me veo igual,
sigo siendo la misma niña inocente,
que confía de más y te echa de menos.
Cómo cojones
se puede echar de menos a alguien
que llevas tan dentro.
Debe ser el privilegio que tengo
frente a los que no te conocieron.

2 comentarios:

  1. Hermoso y tierno poema,gracias por compartirlo,gracias...

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    1. Muchas gracias por tus palabras Singmay, gracias a ti por pararte a leerlo.

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